
Para conocer algo más de este trabajo fotográfico hablamos con su autor, el diseñador chileno Nelson González Arancibia
¿Cómo podría definir Expuestos?
Es un proyecto fotográfico de desnudo artístico que se vale de la participación de personas comunes y corrientes en la construcción de las imágenes. En este material he trabajado desde mediados del 2002, cuando decidí que era tiempo para experimentar con un soporte distinto para mis fotografías que siempre han tenido a las personas como centro de interés temático.
¿Cómo eran sus fotografías antes de este trabajo?
La verdad no muy diferentes. Siempre me ha gustado el retrato y creo que Expuestos tiene algo de eso. Trato de no caer demasiado en las abstracciones fotográficas, me gusta más lo documental, que las fotos puedan dejar un registro del personaje a partir de su realidad física.
El proyecto ha ido mudando con el tiempo de algo muy discreto y poco pretencioso a casi un catastro de personajes de la ciudad, eso es algo que me tiene muy conforme.
A su juicio ¿Cuál es el mérito de este proyecto?, ¿Qué lo hace diferente del resto?
En primer lugar tengo la certeza de no estar descubriendo nada nuevo. Trabajar con desnudos es algo tan viejo como la fotografía misma. Lo que creo que nos distingue como proyecto es haberlo desarrollado en un lugar como Antofagasta, donde casi no suceden cosas, por lo tanto eso se vuelve un mérito. En este sentido todo el crédito se lo debemos a los modelos voluntarios que desafiando justamente esa frialdad de la gente se atrevieron a romper el molde.
¿Cree que algo ha cambiado en la ciudad desde que partió este proyecto?
Creo que sí. Desde que montamos la primera exposición del material en el 2004 la gente ha sentido más confianza para opinar sobre las fotografías. Muchos de ellos valoran el proyecto como algo necesario, más allá del tema plástico. Sienten que el exponer el cuerpo de personas comunes a través de una fotografía es algo que trasciende el soporte fotográfico, que está más allá del simple gesto de mostrar desnudos. En realidad creo que socialmente hemos hecho un aporte, no tan sólo a nuestros cercanos sino a la comunidad en general. Tocamos la fibra de algo y estamos abriendo espacios de valoración fotográfica.
Y entendiendo que los desnudos son un tema difícil ¿ha sentido el rechado de algunas personas por continuar con su trabajo? Es extraño pero sucedió algo muy curioso. Cuando recién partimos con esto a finales del 2002 y comienzos del 2003, nadie se escandalizó con la existencia de Expuestos. Tal vez el común de la gente nos tuvo poca fé y pensó que esto no pasaría de una pequeña exposición de fotos en un recinto municipal. Pero en la medida que el proyecto avanzó y se convirtió en un referente fotográfico local aparecieron los primeros detractores, principalmente la iglesia catótlica. Fue algo muy particular, porque a partir de las declaraciones del arzobispo de Antofagasta diciendo que la existencia del proyecto era negativa para la sociedad y que inspiraba malas acciones, muchas puertas comenzaron a cerrarse y el financiamiento del proyecto se volvió muy difícil.
¿Cual es la finalidad de este proyecto?
Creo que dignificar a las personas a través de una fotografía. Si te fijas bien, el tema sexual pasa a segundo plano cuando analizamos el total de las fotografías, porque no es un proyecto basado en el sexo, ni mucho menos. Las fotografías están inspiradas en conceptos que tienen que ver más bien con lo onírico. Manejamos interpretaciones que en la gran mayoría de los casos representan la intimidad de los modelos desde lo poético, desde lo que piensan o sienten, más que del como se ven. Es algo que no lo defino yo, lo muestran las imágenes y por sobre todo se desprende del conjunto.
