
Fanny Cifuentes
Fanny Cifuentes es actriz y participó de Expuestos durante el año 2003. Su fotografía aparece publicada en el primer volúmen del libro Expuestos, Acceso Público al Desnudo Artístico (2005).
Posar desnuda es pensar en la inocencia, en la belleza de la piel, no importado realmente los defectos físicos. Siempre he creído que el cuerpo femenino es muy hermoso, perdónenme los varones. La decisión de ser parte de expuestos, nació porque yo quería asumir por completo mi estatura y contextura, sentirme bella y creo que quería sentir que otros me miraran, expuesta como el proyecto lo dice. En Antofagasta no se ha dado la posibilidad de realizar algo como esto y más prevaleciendo durante estos años, felicito a todos aquellos que de alguna u otra forma fueron parte de lo que hoy es Expuestos, porque le han dado vida no sólo a un sueño sino a la realidad de mostrar sin prejuicio alguno.
Gabriela Herrera
Gabriela Herrera es Psicóloga y posó embarazada para Expuestos. De eso han pasado más de cuatro años y recuerda la experiencia como algo importante en su vida.
Posar desnuda fue todo un desafio tanto por los complejos propios como por la familia, puesto que si bien esto es una desición personal también involucra a quienes te rodean. Sin embargo, el resultado final fue muy satisfactorio para todos visto con ojos cultos.
Es grato recibir comentarios acerca de tu «hazaña« de posar desnuda y con casi 9 meses de embarazo. No es necesario disfrazarse de algo para demostrarlo, también lo puedes manifestar sin prendas. Cambia la perspectiva de lo que siginifica el arte del desnudo. Me decepciona un poco que exista gente estrecha de mente que sólo sepa relacionar el desnudo con la pornografía y no se deleite en apreciar historias de vidas plasmadas con simpleza, delicadeza y respeto.
Los resultados del proyecto sobrepasan con creces lo esperado en varios sentidos. En primer lugar la calidad humada del equipo de trabajo, fueron muy asertivos y acogedores en el trato conmigo, generando todo un ambiente de agrado para tomar las fotos por más de tres horas. En segundo lugar, el lanzamiento de los libros, las exposiciones y todo lo relacionado al proyecto siempre han sido de alto nivel y abierto a toda la comunidad. Y en último lugar, creo que habiendo pasado 4 años de esto, lo más bello es ver como mi hijo se enorgullece de mostrar el libro a cada visita que recibimos contándole que él está dentro de mi panza, no hay mejor crítica que esa, una apreciación pura del arte.
Rosa Salas
Al momento de participar de Expuestos, Rosa Salas era una estudiante de periodismo de la Universidad Católica del Norte. Hoy es una periodista titulada y así reflexiona sobre su participación en este proyecto.
Uno siempre dice que posar desnudo es como una experiencia casi terapéutica. Sin embargo lo mío fue un desafío que me había propuesto hace mucho tiempo, cuando estaba en el colegio (en el Experimental Artístico de Las Condes) y me tuve que enfrentar a una modelo que se desnudó para que nosotros la dibujáramos.
La mujer que posó para nosotros, era una señora de mediana edad, con un cuerpo que mostraba señales de la maternidad, el tiempo y la gravedad. No obstante, su gesto fue de tal generosidad, tranquilidad –y hasta podría asegurar que de un poco de indiferencia- que creo que ese momento me marcó mucho más que el proyecto “Expuestos” (y no lo digo con el ánimo de ofender).
El cuerpo de esa mujer, no era el cuerpo exuberante ni de una bellezaesteriotipada. Tenía un cuerpo armoniosamente ordinario, común, corriente, sereno y despreocupado. Creo que entendí el verdadero concepto de la belleza, -que no tenía que ver en cómo te vieras, sino en lo que proyectaras- y esa mujer proyectaba sólo armonía, equilibrio y sabiduría.
En ese momento me dije "algún día tengo que hacerlo"... y se me presentó la oportunidad, ocho años después y a más de 1.300 kms de allí.
Debo confesar que al comienzo pensé que muy poca gente se acercaría al proyecto -hasta pensé que iba a ser la única loca en posar para la exposición-, más que mal Antofagasta es una ciudad bastante pequeña y el pudor de reconocer a un vecino o alguien cercano no es menor. Fue casi como una obra solidaria, cooperar con un proyecto innovador que trataría de reflejar los rostros y cuerpos de los antofagastinos –auque yo fuera una extraña en el desierto-. Era el desafío a ser diferente, de marcar una diferencia, de ser alguien y no uno más en esta ciudad.
Mi vida no cambió en el momento que posé para los creadores de este proyecto. Incluso creo que me he vuelto mucho más pudorosa y recatada ahora. No creo que exista una Rosa antes y otra después del proyecto… pero si una intermedia. Durante las dos sesiones en que participé, en la primera fui más natural y espontánea… todo era nuevo y desconocido, además venía con la imagen de la modelo del colegio.
En la segunda, sin embargo, confieso que me costó más, fue todo más difícil y complicado (y no lo digo por el equipo técnico que trabajó en esa oportunidad), creo que fui más exigente conmigo y el resultado de la sesión.
Al salir de la sesión, cuando iba rumbo a mi casa, pensaba como sería el resultado del trabajo realzado en las casi 7 horas que duró, cómo me vería, qué proyectaría… en ese momento vienen todos los pudores y nervios. ¿Cómo será el resultado?
Cuando me llamaron para ver la “tira de prueba”, me dolió la guata. El resultado fue maravilloso, me gustó verlo. Cuando vino la exposición y el libro fue mucho mejor… me encantó ver a tanta gente distinta que posó en el “Expuestos”. Me gustó mucho una niña con una manzana en las manos, las fotos de un bailarín, las novias embarazadas, la niña del columpio y tantas más que me gustaron por su contenido estético, por su sentido artístico.
Pienso que con los años crearé una imagen idealizada para mis nietos -si alguna vez los tengo- y les voy a contar que fui una de las tantas mujeres pioneras que se atrevieron a mostrar su cuerpo en una ciudad llena de prejuicios y pudores. Sé que en este tiempo estas cosas no son tan escandalosas como hace un par de décadas atrás, pero igual cuesta. Todos deberíamos sacarnos la ropa frente a una cámara al menos una vez en la vida… así quizás podríamos llegar a ser más naturales, sencillos y sin prejuicios (y fue éste, el primero del que me tuve que despojar).
Nidia Abasola
Nidia Abasola posó para Expuestos el año 2005 en compañía de su pareja, logrando un muy buen resultado fotográfico.
Participar de un proyecto como éste fue una decisión personal y además me pareció una buena forma de apoyar a la cultura. No considero que Antofagasta sea tan conservadora en relación con otras ciudades, además que este proyecto es cultura y arte, no tiene nada de malo.
Después de fotografiarme para Expuestos creo que han cambiado algunos aspectos de mi vida, ahora tengo la confianza para atreverme a hacer más cosas.
Siento satisfacción por haber participado en un proyecto que tuvo tan buenos resultados y de ver que gente de distintas edades se atrevió a participar también. Eso demuestra que antofagasta no es tan cartucha y que la gente está aprendiendo a apreciar la cultura.
Felicitaciones por los resultados del proyecto y ojalá sigan realizando estos grandes aportes a la cultura de nuestra ciudad. Y gracias por permitirnos participar de ellos.
Elizabeth Neculhueque
Elizabeth Neculhueque es una entusiasta terapeuta que apareció publicada con una de sus fotos en el libro amarillo de Expuestos.
Participar en este proyecto significó una aceptación conmigo misma, mi cuerpo es una proyección de mi mente y mi espiritualidad, además que con las terápias que realizo era ser consecuente con el discurso que doy.
Los prejuicios no están en mi constructo mental. Luego de hacer las fotos me di cuenta que debo hacer más ejercicio, jajajaja. Bueno, no hubo mucho cambio en mi vida, pero si ayudó a sentirme un poco más valiente.
Encuentro que el soporte y el contenido del libro estuvieron muy buenos, el como se trabajaron las fotografías, fue un trabajo muy bien acabado.
